martes, 27 de junio de 2017

Review: "Noragami" + "Noragami Aragoto"

¡Buenas a todos, bloggeros!
Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que hice una reseña de anime, y, la verdad, si os soy sincera, parte de mí empezaba a inquietarse: era algo que ya tocaba. Y esta vez ha caído "Noragami" (y su segunda temporada), un anime que mi tía y mi hermana llevaban mucho tiempo diciéndome que viera y que no había cogido hasta que mi hermana tomó cartas en el asunto y me arrastró hasta el ordenador para verla. Cada vez soy mejor en mantener mi bocaza cerrada, así que no hay spoilers importantes en la reseña (aunque puede que se me cuele alguno menor). 


Ficha técnica (aka. info general):
El anime está basado en el manga homónimo de Adachitoka, que empezó a publicarse en 2011. La adaptación a TV corrió a cargo del estudio BONES y se compone, por el momento, de dos temporadas, "Noragami" y "Noragami Aragoto", de doce y trece capítulos respectivamente. Todavía está por confirmar una tercera, y el manga continúa publicándose.

Sinopsis:
Yato es un dios menor cuyo objetivo en la vida es conseguir, por fin, un santuario y una buena cantidad de seguidores que le recen plegarias y lo adoren.
Sin embargo, su sueño no está precisamente cerca de hacerse realidad: Yato es un dios vagabundo, es decir, se pasea por las calles de Japón siendo prácticamente invisible a ojos de los transeúntes, con un chándal y un pañuelo raídos y pintarrajeando las paredes para promocionar su capacidad de conceder deseos (por solo 5 yens). Para empeorar las cosas, su Tesoro Sagrado (espíritus buenos que colaboran con los dioses para eliminar a los espíritus malignos, ayakashis), Tomone, acaba de renunciar, dejándole totalmente en la estacada.
En este contexto, Yato se chocará con Hiyori Iki, una jovencita de instituto que, tras sufrir un accidente por culpa de un gato llamado Ue-sama, tiene un pequeño problema: su alma deja su cuerpo sin previo aviso y de forma repentina. Así, Hiyori recluta a Yato (y, posteriormente a su nuevo Tesoro Sagrado, Yukine) para que la ayude a resolver su problema y, en el proceso, le ayudará a dejar atrás su pasado y a empezar a dar los primeros pasos para convertirse en toda una célebre deidad.

Reseña general:
Empecé a ver "Noragami" totalmente a ciegas: no había oído hablar del anime, no conocía el argumento ni había leído ninguna reseña ni opinión (excepto la de mi hermana menor) así que lo vi sin predisposición de ningún tipo ni juicio previo.

Llevaba mucho tiempo sin ver anime, porque últimamente no he estado muy conectada a cualquier cosa que no sean trabajos o exámenes, y cuando he tenido un rato libre me he dedicado a escribir, pero ver "Noragami" me ha recordado a mí misma por qué me gusta tanto el anime.
Con "Noragami" he vuelto a devorar episodios y he regresado a ese afán mío de ver más y de entender, de comprender  e indagar en la serie. Vi con mi hermana los cuatro primeros episodios y, a partir del quinto, no pude parar. Terminé la primera en una tarde, la segunda la vimos juntas en menos de 24 horas y las ovas las vimos al día siguiente. Maratón de Noragami, porque es un anime que, la verdad, lo merece. No es largo ni pesado, se ve rápido y no pierde la perspectiva sobre sí mismo: sabe qué quiere contar y lo cuenta de forma directa, aunque sí que hay que admitir que deja muchas cosas en el tintero, sobre todo acerca de Yato y su pasado porque cuando realmente se empieza a ahondar en el tema se acaba el arco, termina la segunda temporada y deja al espectador con un montón de preguntas y con muchas ganas de saber. Ese es el lado negativo de la brevedad del anime; el positivo es que no se entretiene en cosas inútiles o irrelevantes (ni relleno, el gran enemigo del fan de anime). Algo que hay que destacar de "Noragami" es que no se basa en la lucha contra un malo externo, ni contra un gran villano (al menos, no el anime), sino que el corazón de la serie está en los personajes y las relaciones que se establecen entre ellos. Y eso le da un cierto factor especial, entrañable.

La primera temporada empieza un poco lenta; sí que es verdad que tiene un ritmo algo irregular en ella, pero se solventa a medida que avanza y, a partir de la segunda, ese mínimo fallo desaparece. Los primeros episodios se basan bastante en situar al espectador, en presentar a los tres principales y a varios secundarios importantes y en establecer las reglas del mundo.
Por eso, esos cuatro-cinco primeros episodios son algo más aburridillos, menos entretenidos. La cosa empieza a ponerse interesante cuando rozamos el episodio cinco, y el anime hace entonces un efecto de montaña rusa: los primeros episodios han sido la cómoda subida y empieza la vorágine de la bajada. Un punto negativo que se puede sacar a "Noragami" es precisamente algo que deriva de esto, pero que se soluciona con Aragoto: "Noragami" tarda en arrancar, y da la impresión de que el villano aparece un poco surgido de la nada, para, realmente, no hacer gran cosa. De hecho, no aparece hasta los últimos capítulos, lo cual da una sensación algo extraña.
La segunda temporada no tiene ese problema: va al grano y a la acción directamente, porque no tiene que explicar demasiado, y lo que tiene que explicar, lo explica rápido y sin grandes problemas. En esta segunda temporada, además, los lazos entre los personajes ya están creados, así que solo debe hacer hincapié en profundizarlos y en mantener al espectador interesado sobre lo que les ocurre. Y cumple con ello.

A mí en particular, me gustó más Aragoto que Noragami a secas, y disfruté mucho con las Ovas (que, por cierto, son muy, muy divertidas pero tienen spoilers a punta pala, así que si pensáis verlas, ved primero las dos temporadas), pero hay algo que no puedo obviar. El gran problema de Noragami: queda muy en el aire. Falta explicar varias cosas que necesitaban un trasfondo mayor. Es divertido y ameno, pero quizá sea su falta de capítulos lo que lo hace cojear. Si hubiera sido más largo, posiblemente sería un anime mucho más conocido y se habrían desarrollado mejor muchas cosas que solo se mencionan o se dejan a la intuición del espectador, cosas en las que habría tenido que ahondar más.

Cuando empieza a hacerse hincapié en lo más interesante, eso que el espectador quiere saber desde la primera temporada (Yato y su pasado, por qué continúa vivo después de tantos años sin que nadie le reconozca siquiera), el anime termina, y no hay, de momento, planes para una tercera temporada que es más que solo necesaria. Yo, por mi parte, la exijo: #QueremosTerceraTemporadaDeNoragamiYa. Necesito respuestas. Y seguramente me saldrá mejor leerme el manga para ello peeero, en fin, soñar no cuesta nada.

El corazón de Noragami no está realmente en la historia, sino en sus personajes. En este anime en particular son muy importantes los lazos entre ellos, cómo se ayudan para avanzar hacia aquello que quieren ser, no solo el trío de personajes principales (Yato-Hiyori-Yukine), sino también los secundarios. "Noragami" acierta en crear personajes con una buena profundidad en muy poquitos capítulos.


En primer lugar tenemos a Yato, nuestro dios vagabundo, que combina de maravilla el pasado sombrío y oscuro con lo cómico y divertido, incluso infantil en algunos aspectos. Puede ser el mayor payaso del anime o el personaje más letal de la serie, y, a mis ojos, uno de los más leales. Nuestro protagonista es un payasete con el corazón de oro, lleno de matices y complejos, que se gana al espectador prácticamente desde el momento en que aparece en pantalla; tiene luces y sombras, momentos de fuerza y debilidad que lo hacen, paradójicamente, un personaje muy humano a pesar de que hablamos de un dios (algo que, en realidad, pasa con la gran mayoría de deidades que aparecen en Noragami). Yato es uno de los personajes más queridos de Noragami, y con razón; en muchos aspectos, me recuerda mucho a Rin Okumura, de Blue Exorcist, pero con más cabeza y experiencia en lo que hace.
Después tenemos a Hiyori Iki, la protagonista femenina del anime. Para tirar topicazos abajo, Hiyori no es la típica niña de anime que llora, se esconde tras el protagonista y no hace nada útil: no, Hiyori sabe salir de un atolladero y sacar a otros de él, es amante de las artes marciales, lo cual hace de ella alguien duro y con recursos de lucha, pero también es dulce y maternal, muy leal a sus amigos y uno de los motores de la serie. Si no llega a ser por Hiyori, Yato y Yukine estarían en serios problemas en varios capítulos. El hecho de que en ella se combinen diversas emociones y formas de comportarse lleva a algunos a decir que es inconsistente, pero, a mi juicio, eso hace de ella un personaje fácil de querer, con el que uno puede identificarse, y con un puntito divertido que hace que encaje tan bien en esta historia.
De izda. a dcha.: Yukine, Yato y Hiyori
Y para completar nuestro trío protagonista tenemos a Yukine, el Tesoro Sagrado ("Shinki") de Yato. Si hay un personaje que evoluciona en el anime, ese es Yukine: pasa de ser un niño roto y furioso con el mundo a todo un héroe, dispuesto a darlo todo por sus amigos. Y, a medida que lo hace, se gana el corazón del espectador. Yukine empieza siendo un personaje que resulta difícil de querer, por su continuo enfado con el mundo (enfado más que justificado, por otra parte), sus mentiras y su agrio carácter. Sin embargo, tras un punto de cambio, Yukine comienza a aceptar lo que ha pasado, y entonces se transforma en el niño al que todos tenemos ganas de achuchar, ese que es leal a más no poder a Yato y a Hiyori. Yukine me irritaba al principio, aunque no llegué a odiarle, porque es fácil entender su enfado; cuando empezaron a pasar los episodios, y él comenzó a evolucionar, se ganó un lugar en mi corazón.
No soy capaz de elegir a un favorito en nuestro trío de oro: los tres me encantan como personajes individuales y, como equipo, son lo que cualquiera llamaría "squad goals". Es difícil no querer a estos tres; en realidad, es difícil no querer a ningún personaje de "Noragami" (excepto Nora).

Los secundarios juegan un papel importante en la historia. Tenemos, por una parte, a Kofuku y su shinki, Daikoku, alivio cómico por excelencia en la serie: gracias a ellos tenemos una gran cantidad de momentos hilarantes, por lo general debido a la vivaracha diosa y a las desgracias varias que suele causar de forma involuntaria y que Daikoku intenta evitar por todos los medios. Por otra parte, tenemos a Bishamonten, "Bisha" diosa de la guerra y mujer fatal de la serie, y a su sufrido y leal shinki, Kazuma, pareja que adquiere un protagonismo especial en Aragoto y que aportan un toque dramático que permite avanzar en la trama y ver un lado distinto de Yato. Bisha...digamos que es el tipo de personaje que no querrías cruzarte cuando está furiosa, aunque también muestra un lado muy humano de sí misma que acaba por conmover sin remedio.
En cierto modo, los antagonistas de "Noragami" no cobran gran importancia hasta la segunda temporada. El de la primera no aparece hasta casi el final y solo sirve como colofón sin mayor importancia. Es en la segunda donde empezamos a ver más del trasfondo del mundo, y cuando nos encontramos con determinados individuos que rellenan ese papel y con alguien a quien podemos definir como verdadero "antagonista". Sin embargo, volvemos al principal problema del anime: el verdadero antagonista, ese que realmente parece tener un plan para hacer daño a nuestros protagonistas, aparece justo al final...y no se explaya ni en sus motivos ni en sus capacidades. Ni siquiera se enfrenta a nadie cara a cara. Eso es lo que queda en el aire para la tercera temporada.
La única que podemos calificar de "antagonista" y que desde el principio da una terrible mala espina, es Nora. Ella sí es el personaje odioso por excelencia, que esconde una gran maldad tras una carita de ángel muy bien disimulada.

Conclusiones finales y mi nota particular:




"Noragami" es un anime entretenido: es ameno, cortito y ligero para ver en un par de días, tiene acción y buenas peleas, momentos divertidos, dulces y entrañables, y personajes a los que es fácil querer. Lidia, además, con temas interesantes, importantes, como son la aceptación de cosas que escapan a nuestro control, aquello que hacemos y de lo que nos arrepentimos, y de cómo deseamos cambiar para mejor.
Uno de sus puntos fuertes es un argumento interesante, y un mundo bien construido, curioso y diferente; su ritmo es rápido y no se va por las ramas: tiene muy presente lo que quiere contar, y lo narra de manera eficaz, de forma que enganche al espectador y lo mantenga pegado a la pantalla, sin caer en repeticiones y, la verdad, sin topicazos. Empieza de manera algo lenta, pero pronto sabe remontar esa lentitud, sobreponerse y, para el capítulo cinco de la primera temporada, entra en una vorágine de la que no sale hasta el final. La segunda temporada mejora la primera, ahondando más en el pasado de los personajes, consolidando las relaciones entre ellos y la mitología del mundo.
Merece la pena verlo, sí, aunque solo sea por su principal punto fuerte: sus personajes. Ellos hacen de "Noragami" no solo una serie entretenida, sino con un algo diferente y especial; evolucionan hasta hacerse a sí mismos, hasta hacernos quererlos. Yato, Hiyori y Yukine hacen un gran equipo, uno de los que a mí, en particular, más me han gustado de todos los animes que he visto. Se complementan perfectamente, con la combinación que sea: los tres juntos, solo Yato y Yukine, relación preciosa en la serie y a la que dedican una gran cantidad de trama mjy bien invertida, solo Yato y Hiyori o únicamente Hiyori y Yukine. Cada uno de ellos aporta una dinámica distinta al grupo.
Sin embargo, "Noragami" peca de dejar demasiadas cosas en el aire: esos pocos capítulos son un poco su perdición, porque muchos aspectos que merecen ser mejor explicados (el pasado de Yato, o el de Yukine) quedan en una simple mención, o a la imaginación del espectador. Al ser tan pocos capítulos, da la sensación de que el final de temporada, de ambas, es algo precipitado; de hecho, tiene un final muy abierto, en el sentido de que es evidente que planeaban una tercera temporada que es necesaria, pero de la que, de momento, no se sabe nada.

Os lo recomiendo, a pesar de todo, incluidas las ovas, que son divertidísimas. "Noragami" os hará pasar un buen rato, y es un buen anime para distraerse; si os gusta el anime sobrenatural, dadle una oportunidad a Yato, Hiyori y Yukine, no os arrepentiréis.

Mi nota para "Noragami" es de:
7'5/10
Mi nota para "Noragami Aragoto" es de:
8/10
Global:
7'75/10

¡Nos leemos, bloggeros!

No hay comentarios:

Publicar un comentario