viernes, 1 de julio de 2016

Review: "Embrujadas"

¡Hola de nuevo bloggeros!

Hoy vengo a hablaros de la que fue una de las series de mi infancia y, a mi entender, una de las mejores series que se han hecho sobre magia y temática sobrenatural. Os hablo, por supuesto, de la mítica "Embrujadas" (cuidado, puede contener spoilers de la serie, ya lo sabéis).

La triqueta, símbolo celta, en los créditos de la serie
Info general:
Para aquellos que no la conozcáis, "Embrujadas" fue una serie americana de temática sobrenatural y dramática, que se retransmitió por primera vez en 1998-1999 y terminó su andadura en 2006. Duró ocho temporadas e incluso se han realizado, años después, cómics oficiales que continúan con la historia (y que confieso que tengo pendientes de lectura). Estuvo protagonizada por Shannen Doherty (hasta la temporada 3), Holly Marie Combs, Alyssa Milano, Rose McGowan (desde la temporada 4 en adelante) y Brian Krause. También tuvieron papeles principales actores como Julian McMahon, Drew Fuller o Kaley Cuoco, y episódicos como Amy Adams, Arnold Vosloo, una jovencísima Ashley Tisdale y otras grandes caras de la televisión.

Sinopsis:
Phoebe, Prue y Piper (Temporada 2)
En el siglo XVII, Melinda Warren, una poderosa bruja, es condenada a morir en la hoguera. Antes de morir, Melinda profetiza que generación tras generación las brujas Warren se harán cada vez más fuertes, hasta culminar en la llegada de tres hermanas, cada una con uno de sus poderes (telekinesis, detener el tiempo y preveer el futuro) que servirán como una enorme fuerza del bien y protectoras de inocentes: las Embrujadas (The Charmed Ones, en inglés original). A finales de los 90 y al regresar a la mansión de la familia tras la muerte de su abuela, tres hermanas, Prue, Piper y Phoebe Halliwell, descubren no solo que son brujas, sino que son las Embrujadas. A lo largo de los años, las hermanas protegerán a los inocentes y derrotarán a diversas fuerzas del mal mientras lidian por mantener el equilibrio entre sus mágicas vidas y las vidas normales que desearían tener; además, descubrirán la existencia de su medio hermana Paige Matthews cuando la tragedia azote a la familia Halliwell.


Mi opinión:
Piper, Paige y Phoebe (Temporada 5)
Embrujadas es, sin lugar a dudas, una de las grandes series de mi infancia; de la mía y de muchos otros, y no solo infancia, sino adolescencia y adultez. Actualmente, es una serie de culto, mítica para aquellos que nacimos y crecimos en los 90 y en los años 2000, y no es difícil adivinar por qué. Fue una de las grandes, una de esas series que marcan no solo a su generación, sino a las venideras; a pesar de acabar en 2006 sigue teniendo una enorme incidencia en la televisión actual, se la recuerda y sigue marcando patrones de parrilla. Se mantuvo en antena con sus buenas y malas rachas, y tuvo un final digno, algo complicado en aquellas series que acaban teniendo tantas temporadas y que corren peligro de dejarse llevar por el cansancio.

En mi caso particular, esta serie ocupa un lugar especial en mi corazón. La recuerdo desde bien pequeña: la tarde de los domingos mi madre y yo veíamos juntas los capítulos en la televisión. Al día siguiente, mis amigos y yo jugaríamos en el patio del colegio a perseguir a los malvados con poderes mágicos, como las embrujadas. Es una de mis favoritas, y la veo completa cada varios años: no importa cuánto crezca, siempre vuelvo a ella y siempre me enamoro de ella como la primera vez. Sufro, río y disfruto con las hermanas Halliwell, con Leo, Darryl, Cole y Chris, y eso es un indicador de que es una gran serie. Las actrices principales hicieron un trabajo espectacular, demostrando que no hace falta ser precisamente muy conocidas para ser grandes artistas. Holly Marie Combs está espléndida como la dulce y cada vez más sarcástica Piper (en las escenas en "Embrujadas de nuevo" siempre se las apaña para hacerme llorar), así como Alyssa, Rose y Shannen hacen un gran trabajo; la conexión entre ellas es el corazón de la serie, lo que la mantuvo en alza durante tantos años. Los chicos tampoco se quedan atrás: Brian Krause interpretó al sufrido Leo maravillosamente, y Julian estuvo magnífico como Cole (admitámoslo: muchas de nosotras tuvimos un pequeño enamoramiento del medio demonio de ojos azules que luchó contra su propia naturaleza por amor, y sabemos que merecía mucho más); mención especial a Drew Fuller como Chris (que, para mí, salvó una trama...ñeh, a falta de mejor descripción y la convirtió en algo fascinante), a Dorian Gregory como un adorable Darryl Morris que de tanto salvó a las hermanas y T.W. Knight (me habría encantado ver más de Andy, al que interpretó en la primera temporada).

El Libro de las Sombras, libro de magia e ítem más preciado para la familia Halliwell

Embrujadas tuvo muchísimas cosas buenas. Fue, junto con "Buffy", una de las primeras series en demostrar el "girl power"; las protagonistas principales eran chicas, que pateaban el culo a los malos sin echarse a llorar en una esquina y pidiendo la ayuda de un machito que las salvase; y, sobre todo, sin renunciar a la feminidad. En otras palabras: Embrujadas es el exponente de poder femenino en su máximo esplendor. Combinó drama, acción, romance y humor, y lo hizo maravillosamente. Los personajes crecieron y evolucionaron de forma realista, y si hubo algo que destacó, por encima de todo, era el vínculo fraternal de esas tres hermanas que fueron al infierno (literalmente, y varias veces) para salvarse las unas a las otras. Es la esencia de la serie, las hermanas y su relación, cómo cambian y maduran a lo largo de la historia, cómo avanzan, se equivocan, cómo crecen...
A lo largo de la historia las vemos lidiar con cualquier tipo de adversidad: desde la Fuente de todo el Mal hasta con los nervios antes de una cita con un chico, y esa fusión entre realidad y fantasía tan bien llevada es, simplemente, increíble. Durante ocho años, nos hicieron llorar y reír, nos enseñaron acerca de la lealtad, lo importante que es ser altruísta y todo aquello que puede lograr el bien.


La actuación de Drew Fuller fue, para mí, lo que salvó la trama de Chris
Hay que reconocerlo, no todo fue bueno. En una serie tan larga, es inevitable que alguna cosa se les pase y haya pequeños errores de continuidad (por suerte, ninguno muy gordo o estaríamos ante un buen problema de concepto de la serie), y todas las series largas se enfrentan, tarde o temprano, al agotamiento. Tanto de las tramas como de los personajes y los propios actores. A Embrujadas le pasó a partir de la sexta-séptima temporada. La trama de Chris, aunque reconozco que me gusta (por el buen trabajo que hizo Drew Fuller interpretando al neurótico, sacrificado, adorable y algo extremo Chris, al que, a pesar de todo, era imposible no querer), me veo en la obligación de admitir que era rizar un poco el rizo. Sin embargo, fue una trama que se salvó, precisamente por el gran trabajo de los actores. La séptima temporada ya demostraba agotamiento, y la octava me cuesta verla, lo admito. En parte porque la trama de las hermanas dejando su identidad jamás me gustó, ni me gustará: me parecía una trama antinatural, sinsentido para la serie y demasiado alejada de su esencia (aunque reconozco que agradezco que existiera esa octava, porque si el final de la serie llega a ser el de la séptima, no me habría gustado nada de nada), y en parte porque fue muy apresurada (en apenas un par de capítulos Paige conoce a Henry, personaje muy poco explotado y que podía haber dado para mucho, se enamora y se casa con él, y lo mismo pasa con Phoebe y Coop). Además, Billie, la joven bruja introducida en la última tanda, no es precisamente santo de mi devoción: de pequeña no la aguantaba. Al ver la serie de nuevo recientemente, de más mayor, tengo que reconocer que la tolero mejor, pero sigue sin serme especialmente simpática (y con su hermana Christy sí que no puedo, lo siento, pero no).
Un punto a favor es que supo reponerse de sus baches, y dio a los fans un buen capítulo final, emocionante y con reunión de gran parte de la familia Halliwell (en el que se echó en falta a Prue, por supuesto, y creo que esa es la gran lacra del capítulo).
Otro de los fallos de Embrujadas fue la manía de marear las tramas innecesariamente, a pesar de construir unas relaciones preciosas entre personajes. Las relaciones románticas sufrieron en la serie, y mucho, porque parece que era imposible que los dejaran ser felices, tranquilos y a gusto. Los mejores ejemplos: Piper y Leo (que tuvieron una de las relaciones más bonitas y más fuertes de la serie, con idas y venidas) a los que marearon y puñetearon a más no poder y, por supuesto, Phoebe y Cole. Esta pareja fue la gran trágica de Embrujadas y reconozco que todavía me hace algo de pupita pensarlo. Fueron una pareja increíble, con una historia bella, que los guionistas marearon y desmadejaron hasta convertirla en una relación tóxica. Cole, ese personaje que se reinventó, que luchó contra todo tipo de adversidades...y al que destrozaron como quisieron y más. Realmente me escoció, porque a Cole yo le tenía muchísimo cariño, y el destrozo que le hicieron no lo perdono: merecía más de lo que se le dio, tanto por parte de Phoebe como de los guionistas.

Todo espectador de Embrujadas que haya visto la serie en su totalidad estará de acuerdo en que tuvo dos etapas muy marcadas: la primera, de la temporada 1 a la 3 (con Prue)  y la segunda, de la 4 a la 8 (con Paige). La primera etapa tuvo unos toques más ligeros, se centró más en la base de la brujería que guiaría la serie; la segunda comenzó mucho más oscura (trataron la muerte en la cuarta temporada, y fue la más oscura de la serie) y comenzó a explorar más el ambiente y el mundo mágico. Fueron bastante distintas, evolucionaron según evolucionaban los personajes.
Hay mucho debate sobre quién era mejor, si Prue o Paige, y muchas lágrimas se derramaron cuando Shannen Doherty se marchó de la serie. Hay mucha gente que odia a Paige, otros muchos que odian a Prue. Para mí, ninguna era mejor que la otra: solo fueron distintas. Ambas fueron un enorme componente de la serie, aportando cosas muy diferentes. Prue aportaba ese toque de serenidad y de cabeza a la serie; en ocasiones, tal vez demasiado rígida, especialmente en la temporada uno. La Prue de las dos y tres es mi favorita, sin lugar a dudas. Pero no por ello hay que menospreciar a Paige: ella trajo un aire más fresco a la serie. Más renovador. Y por qué no decirlo, fue un personaje divertido. Yo soy incapaz de escoger, y no creo que se deba: por h o por b, por los problemas que hubiera, Shannen tuvo que dejar la serie, y tanto ella como Rose aportaron grandes cosas a la serie, y crearon personajes increíbles.

Me resultaría imposible escoger un favorito en esta serie: todos me parecen unos personajes creíbles, reales y cercanos, con su propia andadura y su propio desarrollo; sus buenos y malos momentos, sus decisiones aertadas y sus fallos. Mi favorito bien podría ser Piper, por su evolución de joven indecisa y dulce a una auténtica badass sarcástica e impresionante (por qué no decirlo, me encantaría tener sus poderes), pero también podría ser Phoebe, la incorregible y romántica Phoebe, Paige o la propia Prue. También me gustó mucho Cole, le tengo cariño a Leo, y Chris se ganó un lugar especial en mi corazón en los últimos capítulos de la sexta temporada; Darryl es un cielo, y Andy también lo fue (a pesar de lo breve de su estancia). Creo que me es tan difícil escoger porque pienso en ellos como una gran piña, una gran familia, y ninguno de los personajes sería lo que es si no fuera por los que le rodean. Puede que me plantee hacer un comentario de algunos personajes en entradas particulares, porque si me pusiera a analizar a todos aquí me darían las uvas (y ni vosotros ni yo misma me aguantaría durante tanto tiempo).

Conclusiones finales y mi nota particular:

En resumen, "Embrujadas" es una gran serie. Ha envejecido bastante bien (si no se tienen en cuenta los estilismos de las primeras temporadas y los efectos especiales) a nivel narrativo. Es una joya de las de antes de la televisión, y siempre será para mí una zona de comfort. Tuvo grandes aciertos (la evolución de los personajes y las relaciones entre ellos, las tramas bien llevadas e interesantes, los giros argumentales, la historia y su originalidad, la mezcla de drama, humor, acción y romance) y también fallos (agotamiento de la serie, ciertos aspectos de las tramas fueron terriblemente rebuscados y se obcecaron en marear muchos detalles descuidando a la vez otros; la calidad narrativa decayó un poco en las últimas temporadas, pero remontó en los capítulos finales); sin embargo, en conjunto, sale ganando. Supo reinventarse al salir una de sus grandes estrellas, hasta el punto de dar un aire renovador a la serie y tener la capacidad de crear nuevas tramas; contó con grandes actores, que conectaron con sus personajes y amaron la serie de principio a fin, casi tanto como sus espectadores.
Es cierto que tal vez le sobre una temporada, o temporada y media; sin embargo, supo sobreponerse a ese agotamiento y dio un cierre digno de la serie, algo de lo que muchas no pueden presumir. Si no la habéis visto y os gustan las series centradas en lo mágico y lo sobrenatural, dadle una oportunidad; creo que os gustará.

Mi nota final para Embrujadas es:
8,75/10

Nos leemos bloggeros.

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